
Costa Rica debe prepararse hoy para una población que vive más
Costa Rica está experimentando una de las transformaciones demográficas más importantes de su historia: cada vez vivimos más y la población adulta mayor tendrá un peso creciente en nuestra sociedad.
Según las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), en 2024 aproximadamente 11 de cada 100 habitantes tenían 65 años o más. Para 2050 serán cerca de 25 de cada 100 personas, es decir, una cuarta parte de la población. Además, la proporción de personas mayores de 65 años se duplicará entre 2024 y 2044.
Esta realidad representa un logro como sociedad, pero también plantea una pregunta fundamental: ¿está Costa Rica preparada para que más personas puedan envejecer con autonomía, seguridad y calidad de vida?
Prepararnos requiere mirar mucho más allá de los servicios de salud. Significa construir ciudades y comunidades pensadas para todas las edades.
Necesitamos aceras amplias, continuas y en buen estado, libres de obstáculos y con superficies seguras. Cruces peatonales con tiempos suficientes, rampas adecuadas, buena iluminación, señalización clara, espacios para descansar y transporte público accesible. Una acera deteriorada o un desnivel que para una persona joven puede representar una pequeña incomodidad, para alguien con movilidad reducida puede convertirse en una barrera que limite su independencia.
También será necesario adaptar comercios, bancos, supermercados, restaurantes, parques, centros culturales y edificios públicos. La accesibilidad no debe entenderse únicamente como una obligación, sino como una característica natural de una sociedad que reconoce la diversidad de capacidades de sus habitantes.
El reto también llegará a los servicios de salud, vivienda, atención domiciliaria, rehabilitación, nutrición, recreación y cuidado especializado. Será necesario contar con más profesionales capacitados en envejecimiento y con alternativas de vivienda y comunidades que permitan a las personas mantener su autonomía, socializar y continuar desarrollando sus intereses.
Costa Rica ya cuenta con una Política Nacional de Envejecimiento y Vejez 2023-2033, orientada precisamente a responder a los desafíos que genera el acelerado envejecimiento poblacional desde un enfoque de derechos humanos.
Pero prepararnos para el futuro no corresponde únicamente al Estado. Municipalidades, empresas, desarrolladores inmobiliarios, organizaciones, comunidades y familias también tienen un papel fundamental.
Envejecer no debería significar dejar de participar en la sociedad. Una Costa Rica preparada será aquella donde una persona pueda salir de casa con seguridad, movilizarse, encontrarse con amigos, realizar sus compras, ejercitarse, aprender, disfrutar y continuar sintiéndose parte activa de su comunidad.
Prepararnos para una población que envejece es, en realidad, diseñar un mejor país para todos. Porque las ciudades accesibles, los buenos servicios y los espacios inclusivos que construyamos hoy serán también los que nosotros mismos podremos disfrutar mañana.